Brújula Que Buscan Sonrisas Perdidas – Albert Espinosa

Por esas pequeñas historias que rozan la realidad de muchas personas.

“Hubo una vez un chico que no tenía amigos…se sentía solo. Pero un verano hizo un amigo, otro hijo único. Aquellos dos niños se hicieron amigos enseguida se sintieron como hermanos que la casualidad había unido y cada día de aquel largo verano quedaban en la piscina de agua cristalina y allí se pasaban el día alejado de los padres. Hasta que un día se contaron el gran secreto, ¿sabes aquel gran secreto que todos poseemos pero que ocultamos? Los dos querían volar, que les salieran alas para marcharse de allí, de aquella vida, así que decidieron desearlo con fuerza y cada día, antes de meterse en la piscina, se quitaban la camiseta y miraban el reflejo de sus espaldas en busca de las alas…
Cada uno miraba la espalda reflejada del otro, deseando que le hubiesen crecido…
Pero no había suerte, no había alas. Pero aquello no conseguía desilusionarlos, sabían que tarde o temprano las alas aparecerían. Así que cada día hacían lo mismo: levantarse a las ocho, ir a la piscina, quitarse la camiseta y mirar sus espaldas reflejadas en el agua transparente. Todo el verano lo pasaron igual. Una rutina preciosa que les hacía sentirse especiales.
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Y el último día de aquel verano, fuí a buscar a mi amigo a su casa.Y su casa tenía las persianas bajadas. Llamé al timbre y nadie abrió, hasta que vi llegar a su madre de la calle y me dijo que mi amigo había sufrido un ataque al corazón y había muerto. No me lo podía creer. Empecé a llorar delante de su madre y no paré en todo el día.
Mi abuelo me vio y me preguntó qué me pasaba. Se lo expliqué todo y me dijo que no tenía que llorar, que mi amigo había conseguido su sueño. Por fin tenía sus alas, sus alas para volar. Y delante de mi abuelo dejé de llorar. Y siempre que he recordado a mi amigo, he sonreído porque yo sabía la verdad, una verdad que si se la explicara al resto del mundo no me creerían y me tacharían de loco.
Pero muchas veces a partir de ese día, cuando he mirado una piscina llena de agua hasta los bordes, si me acerco, me parece ver reflejado a mi amigo con sus alas, que me vigila y me protege.”

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